MEXICO-PUERTO ESCONDIDO-3 un día de ocio

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06/10/2008: Me he dado cuenta de una cosa muy curiosa en mi viaje a México, ni los mexicanos ni los pocos turistas que hemos conocido, mire usted, no hay contacto con los ojos. Los mexicanos son muy afable y cortés, pero no sonríen. Se siente como la gente está viviendo en un mundo de ciencia ficción. Me recuerda a las pinturas de Paul Gauguin, todos sus protagonistas, especialmente a las mujeres sentado o de pie están tristes, la razón fue que en Tahití y otros isleños del mar del sur, en el momento de su estancia allí, fueron muriendo de sífilis, la incurable y enfermedad mortal con la que los navegantes europeos francés y otras había infectado a las islas. El propio Sr. Gauguin estaba sufriendo de esta enfermedad y murió de la misma. Pero la tristeza de los mexicanos era muy extraño.

Ayer por la tarde, cuando regresamos al hotel, las nubes de lluvia se reunían y el viento era rápido. El sol ya se ponía sobre los árboles y pude ver una luz lejana en el horizonte. Nos fuimos a la cama, hacía calor y los mosquitos zumbaban alrededor. Yo tenía una cerveza y Alex tenía un refresco y unos diez nos fuimos a la cama. A eso de las dos de la noche, de repente oí un trueno, seguido de un relámpago. La ventana estaba abierta y el relámpago llenó la habitación. Podía oír el fuerte viento moviendo los árboles fuera. Entonces la lluvia comenzó y una explosión llena de truenos. Llovió toda la noche y la madrugada estaba maravillosamente fresco.

Salí y trajo fruta fresca (12 pesos) y un jugo de naranja en una bolsa de plástico (10 pesos) y ponerlos en la nevera. Luego fuimos caminando hacia el supermercado Che, que está a unos metros kilo del hotel. Che es un supermercado moderno, con una gran selección de productos. Ellos hornear pan fresco, venta de pollo a la parrilla y costillas de cerdo, carne de cerdo, y tienen una buena selección de vinos. Compramos pan fresco, tomates, queso, chorizo, aceite de oliva español, un poco de cerveza y una botella de vino californiano Red. Costó 130 pesos. Caro, y después de beberla, no tenía nada que escribir sobre ella. De vuelta al hotel, tuvimos un buen desayuno y nos sentamos a leer y escribir.

Ahora es el pasado 12 0'clock y Alex acaba de salir, él ha ido al otro extremo de la playa, donde hay una playa de arena. Es muy caliente y no me siento como ir al sol ya que me da un dolor de cabeza, también estoy empezando a conseguir un resfriado. Así que voy a tomar con calma.

Es 3 0'clock, debo haber dormido, Alex no ha regresado todavía, así que voy a ir a la playa y unirse a él.
Yo estaba a mitad de camino a la playa lejos cuando lo vi volver. Dijo que tenía hambre, así que nos fuimos en un restaurante de playa que tenía mesas y sillas fuera, pero no había nadie comiendo. Casi todos los restaurantes están vacíos.

Nos dijeron que el camarero que queríamos comer pescado y podríamos favor ver la selección que tenían que ofrecer. Él nos trajo dos peces, uno era la caballa y el otro un pequeño pescado blanco, el nombre de la que no lo sabía. Recomendó el pescado blanco "al ajillo" (mantequilla de ajo) y la caballa "a la mexicana" (marinado en adobo). Llamé a la cocinera y sugerí que asar el pescado blanco y no freír en mantequilla. Sin embargo, el pez salió quemada, totalmente con gas y sin sabor de ajo o cualquier otra cosa y era incomible. La caballa "a la mexicana" era algo mejor. La cuenta fue de 105 pesos. Pagamos y nos fuimos de vuelta al hotel. Tiempo para una siesta mexicana.